Aixa - Junio 2021

Altavoces activos: la guía definitiva para elegirlos

Los altavoces activos o autoamplificados HiFi se han convertido en la alternativa perfecta para los que quieren unos altavoces todo en uno por su facilidad de uso, versatilidad en conexiones y variedad en diseño. 

¿Qué son los altavoces activos?

La categoría de altavoces activos domésticos ya es una de las más demandadas por parte de los usuarios, gracias a sus buenas características y a las ventajas que persigue su filosofía: escuchar música sin complicaciones.

Por ello, estos altavoces activos también llamados autoamplificados, se diferencian de los pasivos porque integran un amplificador que les hace funcionar y que permite la conexión directa con fuentes sonoras como TV, PC, giradiscos, reproductores Hi-Res o de CD, y por tanto, evita la inversión en amplificación externa como sí ocurre con los altavoces pasivos tradicionales. 

¿Por qué necesito unos altavoces activos?

Si todavía tienes dudas sobre si comprar altavoces activos e integrarlos en tu equipo, toma buena nota porque te damos las claves para elegirlos. 

1. Conectividad sin límites

A lo largo del artículo vas a leer varias veces adjetivos como “sencillo”, “fácil” o “intuitivo” y es que, todo eso es un altavoz activo.

Uno de los puntos fuertes de estos altavoces es el amplio surtido de conexiones digitales, analógicas e inalámbricas que descansan por lo general en su panel trasero, y que permiten la interconexión con las fuentes sonoras más utilizadas.

Desde la TV hasta un giradiscos, pasando por un reproductor Hi-Res, smartphone o PC, los altavoces autoamplificados se ponen al servicio de la sencillez y del espíritu Plug & Play: conecta, reproduce y disfruta. 

-Conexiones analógicas: a través de entrada auxiliar de 3.5mm, puedes utilizar tus altavoces activos con un ordenador y mejorar la calidad de audio de estos dispositivos que por norma general, es muy limitada e insuficiente para escuchar música en condiciones o jugar a videojuegos. También, podrás desempolvar tu colección de vinilos o volver a deleitarte con tu recopilación de CDs, mediante RCA conectando tu giradiscos o reproductor, directamente a los altavoces activos, obteniendo los matices de tus canciones favoritas.

-Conexiones digitales, USB y HDMI ARC: las conexiones ópticas y coaxiales están presentes en buena parte de las televisiones actuales, que persiguen diseños minimalistas con marcos muy planos y poco espacio para integrar altavoces de gran tamaño, por lo que si queremos obtener todos los detalles de la película, programa o contenido que estemos viendo, necesitamos adquirir unos altavoces externos de calidad que nos permitan sentir el impacto y crear nuestro centro de entretenimiento sin salir de casa.

En la actualidad, algunas marcas reconocidas como Klipsch en su modelo The Fives, o Audio Pro con los modelos A26 y A36, apuestan por la integración de HDMI ARC, para garantizar la transmisión de sonido en alta resolución de los altavoces a la televisión. De ser posible, y si vas a utilizar tus altavoces activos con el ordenador, es recomendable que lo conectes a la entrada USB, ya que su velocidad de transmisión y calidad de sonido, mejora considerablemente respecto a la salida analógica.

-Bluetooth y WiFi: la libertad del sonido sin cables también está presente en muchos modelos de altavoces activos que cuentan con conectividad Bluetooth en versiones avanzadas y decodificación de códecs de alta resolución como aptX o aptX HD, para evitar que las interferencias no se interponga entre tú y lo que reproduce tu altavoz, sin cables de por medio.

Por otro lado, el WiFi y el control por aplicaciones desarrolladas por las firmas, se han convertido en una opción aclamada para compatibilizar los altavoces con los servicios de música en streaming más utilizados como Spotify o Tidal, radio por internet y aprovechar las múltiples opciones de configuración y control, directamente desde nuestro smartphone. 

2. Componentes y potencia: ¿Son importantes?

La anatomía de los altavoces es amplia y diversa, pero hay dos partes fundamentales sobre las que recae el peso de lo que sucede en el altavoz como son el twetter y el woofer. 

-Twetter: es el encargado de emitir las frecuencias altas o agudos en un rango de los 2 y los 20 kHz. Es de dimensiones más reducidas que el woofer y está normalmente situado en la parte superior del panel delantero del altavoz.

-Woofer: el woofer se centra en la transmisión de los graves o frecuencias bajas entre 20 Hz y los 2 kHz, y su tamaño puede variar en función de sus propias pulgadas y las dimensiones del altavoz.

-Bass reflex: el bass reflex es el tercer componente en discordia que también forma parte de la estructura del altavoz, aunque no siempre está presente. Marcas líderes en el mercado de altavoces como EdifierKEF, apuestan por el montaje del bass reflex en sus modelos, para garantizar una mejor y más contundente extensión en graves. 

Como ves, los componentes que forman el altavoz en su parte más visible siguen un camino muy parecido en todos los modelos, pero a la hora de escogerlos, es interesante revisar con qué materiales están hechos esas partes concretas, y qué tipo de construcción utiliza el altavoz. No es lo mismo un cuerpo de plástico muy utilizado en altavoces de gamas bajas en marcas de consumo, que un recinto de madera MDF presente en las líneas de entrada de firmas especializadas.

La potencia es otro de los factores que influyen notablemente en la elección de nuestros altavoces, pero para saber si estamos tomando la decisión correcta, tenemos que reparar y diferenciar entre la potencia pico o RMS. Eso sí, ten en cuenta que un volumen excesivo puede distorsionar y “manchar” tu experiencia sonora, e incluso dañar tu audición, así que antes de decidir sobre potencia, ten en cuenta factores como la sala o el uso que darás a tus altavoces.

-Potencia RMS: la potencia RMS es el valor que determina la potencia continua que alcanza nuestra pareja de altavoces sin romperse. Son los llamados ‘vatios reales’.

-Potencia pico: muchos fabricantes utilizan las cifras de potencia pico o peak para llamar la atención del usuario, pero debes saber que este valor es el pico máximo que alcanzan nuestros altavoces antes de romperse. Está basado en cifras más espectaculares que no se corresponden con la potencia real y que por tanto, no será decisivo ni útil a la hora de elegir nuestros altavoces. 

3. Ubicación sencilla en cualquier espacio

Al prescindir de dispositivos externos, los conjuntos activos 2.0 son muy sencillos de ubicar en cualquier espacio de tu sala, despacho o habitación. En diferentes diseños, formas, colores y tamaños, solo tendrás que escoger el lugar perfecto, y dejarte llevar por el mejor sonido.

Los altavoces activos se conectan entre ellos mediante un cable que diferencia el llamado altavoz maestro, que integra toda la circuitería y electrónica que les hace funcionar, y el altavoz esclavo, que completa el equipo para lograr los buenos efectos de la escucha estéreo, con una colocación simétrica entre ellos.

También se recomienda que el punto de escucha del oyente esté a 3 metros de los altavoces, formando un triángulo equilátero, para asegurarnos de que la experiencia sonora es óptima, evitando su colocación cerca de rincones o paredes que puedan bloquear la expansión del sonido por la sala. 

4. Versatilidad de uso

La evolución y la tendencia de los altavoces activos hacia el ámbito de la alta fidelidad no es casualidad. Cada vez son más las marcas que se unen a la creación y fabricación de este tipo de altavoces, destinando sus esfuerzos en dotar a los sistemas de todos los elementos necesarios para alcanzar el objetivo de la versatilidad.

Aunque en inicio los altavoces autoamplificados se consideraban una pieza clave de los estudios de grabación con uso sobre todo profesional, la llegada de las nuevas tecnologías, la limitación del espacio y las necesidades económicas han situado a las cajas activas como una magnífica opción que si bien completa todo el ritual de configuración, tecnología y experiencia de usuario, tiene como único fin sumar y mejorar la calidad de sonido de nuestros dispositivos domésticos.

-Escucha (y no solo oigas) tu TV: decíamos al inicio que la incorporación de la conectividad digital en los televisores ha facilitado su combinación con altavoces activos, para enriquecer el nefasto sonido de salida de las mismas, y evitar tener que aumentar el volumen a valores exagerados, por ejemplo cuando vemos plataformas como Netflix o HBO. Una buena pareja de altavoces activos 2.0 o un sistema 2.1 con subwoofer, pueden ahorrarnos problemas con los vecinos por tener el volumen extremadamente alto, y por fin empezar a escuchar y dejar de oír todo el contenido que nos interesa.

-Vuelve el vinilo y sigue la música: plantearte la compra de unos altavoces para disfrutar por fin de tus canciones favoritas en condiciones, y de paso sacar a relucir tu parte de coleccionista de vinilos y CDs sin sentirte un bicho raro, es posible con unos altavoces activos que cuenten con las conexiones necesarias y un giradiscos acorde al equipo que integre previo de phono para completar el kit del melómano.

-Desde el móvil o reproductor Hi-Res sin cables: la era inalámbrica es sinónimo de movimiento, y por ello, la mayoría de altavoces activos ya cuentan con toda la conectividad necesaria para que escuchar música no sea un esfuerzo sino el mejor de los pasatiempos. Las apps de control avanzadas de las marcas permiten ejercer el control total de los altavoces desde el móvil y ejecutar funciones como la gestión de servicios de streaming, ecualizador personalizado de sonido, comunicación con asistentes de voz o configuración de un hilo musical completo.

-Si eres gamer, sube de nivel: el mundo gaming también tiene cabida en el mercado de cajas activas con líneas desarrolladas en exclusiva para estos usuarios que buscan la escena y el posicionamiento que por su naturaleza, ofrecen los altavoces. Gamas de producto como la de Edifier gaming, apuesta por mantener en su catálogo sistemas dedicados y diseñados para jugar a la consola o al PC con tecnologías que simulan sonido 5.1 o 7.1, luces RGB y estética original.  

¿Puedo añadir un subwoofer a unos altavoces activos?

Nos llegan muchas consultas sobre si es recomendable añadir un subwoofer a una pareja de altavoces activos y nuestra respuesta siempre es la misma: siempre que sea posible sí.

Para poder convertir tu 2.0 activo en un 2.1, los altavoces tienen que contar con la llamada salida de subwoofer o LFE, que es la que permite conectar el SUB externo para que se encargue de la transmisión de las frecuencias bajas. Tendrás así que afinar en la búsqueda de los altavoces, o directamente optar por un sistema 2.1 con el subwoofer ya integrado en el “pack” como el Edifier S350DB o el S360DB cuyo SUB es inalámbrico.

Esta alternativa es muy interesante sobre todo para conseguir un buen cine en casa activo sin desembolsar gran presupuesto. 

En resumen

El catálogo de altavoces activos cada vez es más amplio y surtido para poder elegir el que mejor se adapte a tus necesidades.

Te animamos a consultar nuestra página web y solicitar asesoramiento personalizado con nuestros especialistas en sonido, que te guiarán y ayudarán, para que por fin disfrutes del verdadero placer de escuchar. 

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